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El traductor en pijama y otras leyendas sobre la traducción

mitos traducción

El trabajo de los traductores está rodeado de mitos. Por ejemplo que traducir es fácil gracias a Google, que cualquiera que sepa el idioma puede hacerlo, que todos traducen igual, que trabajan en pijama… ¡No creas todo lo que te dicen! 

 

Seguro que has oído hablar de Excálibur, la espada «mágica» que solo el Rey Arturo pudo arrancar de la piedra en la que estaba clavada y a la que se atribuyen todo tipo de poderes sobrenaturales: era capaz de cortar el acero, protegía a su portador de cualquier mal, etc. Pues bien: en el mundo de la traducción también existen una serie de mitos que conviene aclarar para que no te den gato por libre con las traducciones.

 

Cualquiera que sepa otro idioma puede traducir 

Todo el mundo tiene un amigo o compañero de trabajo que «sabe inglés» y por eso se supone que está cualificado para realizar traducciones. Es como decir que alguien que sepa mucho sobre coches puede trabajar de mecánico de Fernando Alonso o que alguien que cante bien en la ducha puede interpretar una ópera. ¡No es tan fácil!

 

Los traductores somos profesionales que hemos cursado estudios para adquirir la capacidad de trasladar el sentido de un texto de un idioma a otro. Algo nada sencillo, aunque visto desde fuera lo parezca ¿Confiarías las cuentas de tu empresa a alguien que no es un experto en finanzas? Pues no hagas lo mismo con tus traducciones…

 

Un traductor puede traducir de todo 

El desconocimiento de nuestra profesión lleva a mucha gente a creer erróneamente que todos los traductores pueden traducir cualquier texto siempre que esté en el idioma que conocen. Sin embargo, no es así: al igual que los ingenieros, los médicos o los albañiles, cada traductor está especializado en un campo específico: traducción financiera, traducción audiovisual, traducción médica, traducción técnica, etc.

 

Por lo tanto, cuando necesites traducir textos para tu empresa, es conveniente que busques un traductor con experiencia en tu sector. De esta forma, te asegurarás de que tus traducciones son correctas y se ajustan al léxico, estilo y especificidades de tu sector. Es decir, indican que el autor de la traducción sabe de qué está hablando.  

 

Con Google, ahora traducir es muy fácil

Qué bien vivimos los traductores, ¿verdad? Solo tenemos que poner un texto en Google Traductor y automáticamente nos lo traduce a cualquier idioma. Luego le pasamos la factura al cliente y el resto del día nos dedicamos a navegar por Internet y quejarnos de lo pésimas que son las traducciones de los títulos de las películas.

 

mitos traducción 2

«La redención de Shawshank» se convirtió en español en «Cadena Perpetua».

 

¡Ojalá fuera tan fácil! El traductor de Google es útil para hacerse una idea general de sobre qué trata un texto. Pero si se usa para traducir un documento de trabajo, el contenido de una web o un artículo para blog, la traducción automática no funciona. Por eso los traductores no usamos Google Traductor: tenemos herramientas mejores para realizar nuestra tarea, como los programas de traducción asistida, las memorias de traducción o los glosarios. ¡Aunque ninguna hace todo el trabajo por nosotros!

 

Todos los traductores traducen igual 

Las agencias de traducción tienen un amplio equipo de traductores, pero procuran que los trabajos de un cliente los haga siempre el mismo traductor. ¿Por qué? Porque no todos los traductores traducen igual: cada uno tiene su estilo, va aprendiendo del cliente, del sector, etc. Y cuando el trabajo lo hace otro traductor, aunque se esfuerce por seguir los mismos criterios, al final se notan leves diferencias en la traducción.

 

Por esa razón, si quieres que las traducciones de tu empresa sean lo más homogéneas posibles, es mejor que trabajes siempre con el mismo traductor de confianza. De esta manera, te ahorrarás mucho tiempo en revisiones de contenidos. 

 

La traducción debe ser fiel al original 

¿Has visto la película «La llegada» (The arrival)? Plantea una situación interesante (calma, no haremos spoilers): cómo comunicarnos con seres que no solo son de otro planeta, sino que ni siquiera perciben la realidad como nosotros. Con las traducciones pasa algo similar: en el mundo existen entre 6.000 y 7.000 lenguas, tan distintas entre sí que en muchos casos no hay equivalentes para una palabra (si no te lo crees, intenta explicarle a un inglés qué es el «entrecejo» o la «sobremesa»).

 

Ni el mejor traductor del mundo sabría por dónde empezar en The Arrival.

 

Es imposible traducir un texto con total fidelidad al original, porque no tendría sentido. El trabajo de los traductores consiste en interpretar el mensaje del texto original y luego recrearlo en el idioma de destino de la forma más parecida posible, sin traicionar el sentido inicial. Esto implica que no todas las palabras o frases pueden ser literales, porque no podrían expresar la misma idea en un idioma distinto. 

 

Las traducciones profesionales son caras 

Una de las razones por las que la gente recurre a ese amigo o compañero de trabajo que «sabe inglés» y que mencionábamos antes es por la percepción de que mandar un texto a traducir es caro. ¿En serio? ¡Pues una mala traducción aún cuesta más! La realidad es que las tarifas de traducción han bajado en picado en los últimos años, y además un buen traductor sabe buscar formas de reducir el coste de una traducción.

 

Aún así, cuando contratas a un traductor, alquilas los servicios de un profesional con formación superior, que realiza un trabajo especializado y dedica muchas horas a lograr que tus textos se entiendan, suenen bien y cumplan el objetivo deseado: vender, transmitir confianza al cliente, mejorar tu SEO, etc. ¡Y eso tiene un precio! 

 

Los traductores trabajan en pijama 

Finalmente, como les ocurre a otros freelance, algunas personas piensan que trabajar por tu cuenta como traductor es una bicoca: te levantas cuando te apetece, trabajas un rato en pijama, luego sales a comprar el pan, por la noche sigues otro rato, etc. ¡Basta con hacer tres o cuatro traducciones al mes para ganarte la vida dignamente!

 

Pero la realidad es muy distinta: los traductores profesionales dedicamos un montón de horas a trabajar, afrontamos plazos de entrega estresantes, tenemos que estar disponibles en horario de oficina para atender llamadas o resolver consultas de clientes, no siempre cobramos nuestro trabajo… ¡Y además somos autónomos! 🙁

 

A pesar de todo, la traducción es una profesión muy gratificante y en Nativos.org nos encanta colaborar con nuestros clientes para comunicar sus mensajes en otros idiomas. De modo que contacta con nosotros y cuéntanos en qué podemos ayudarte.

 

¿Qué mitos existen sobre tu trabajo o sector? ¡Cuéntanos en las redes sociales!