aprender inglés en la empresa

¿A quién contratar para enseñar inglés en la empresa?

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¿Quién da clases de inglés en tu empresa?

Contratar a alguien para enseñar inglés en la empresa se ha convertido en algo habitual. Son muchos los profesionales que necesitan formación en inglés para mejorar su competitividad es el trabajo. Las empresas son conscientes que formar a sus trabajadores es fundamental para hacer frente a los nuevos retos de un mercado cada vez más globalizado. En consecuencia, las propias empresas se han lanzado a ofrecer cursos de inglés a sus empleados.

 

Pero enseñar inglés en la empresa a veces puede convertirse  en una experiencia con resultados más bien mediocres. La falta de capacidad de algunos profesores y la poca planificación son algunos de los motivos que explican este hecho. Lamentablemente, muchas academias de idiomas se han lanzado a ofrecer cursos de inglés a las empresas sin contar con los medios ni los profesores adecuados para realizarlos. El mercado empresarial en un sector de negocio muy apetecible pero no todo vale para acceder a él.

Academias sí, pero con garantías

Las empresas que contratan este tipo de formación suelen confiar en las academias. Pero ante la fuerte demanda, algunos centros de enseñanza contratan profesores con poca formación idiomática o pedagógica con el erróneo convencimiento de que cualquier angloparlante nativo es capaz de enseñar inglés en España.  Nada más lejos de la realidad. Muchos carecen de suficientes conocimientos gramaticales y se centran en la conversación, olvidando otras áreas del aprendizaje y, lo que es más grave, sin una clara planificación ni organización. Afortunadamente, también existen excelentes centros de formación  que hacen las cosas bien y la empresa deberá discernir bien para escoger el adecuado.

 

Estrategia y medios para enseñar bien

En general, para que enseñar inglés en la empresa no se convierta en una odisea, los responsables de implementar un programa lingüístico deberían tener en cuenta algunos pasos básicos.  En primer lugar, hay que contar con una estrategia de formación que contemple aspectos fundamentales como el presupuesto, el objetivo de los cursos o las personas a las que se dirige. No es lo mismo programar un curso para cubrir el expediente que proponer un plan serio y decidido para enseñar inglés de forma efectiva.

 

La empresa debe ser consciente de la necesidad de proporcionar los medios adecuados para llevar a cabo las acciones formativas. Ello implica dotar un presupuesto suficiente que permita una estabilidad en la formación. En otras palabras, cuando una academia parece muy barata para ofrecer formación de calidad, posiblemente sus profesores no se sientan justamente recompensados y dejen el curso a medias si encuentran un empleo mejor. En la enseñanza del inglés, como en casi todo en la vida, lo bueno se paga.

 

Por supuesto, hay que contar con espacios y materiales adecuados para la formación, donde los trabajadores se sientan cómodos y dispuestos a aprender. Al mismo tiempo, se debería establecer un sistema de medición del progreso de los estudiantes en función de los objetivos perseguidos y revisarse periódicamente para evaluar la efectividad del programa. Si no hay resultados positivos, se deberán plantear cambios.

 

El compromiso del estudiante es fundamental

Otros aspectos importantes a cuidar son la continuidad y la selección de los alumnos. En el primer punto, la empresa debe entender que aprender inglés es un objetivo a largo plazo. Por ello, un buen plan de formación incluye un calendario realista y con pocas interrupciones para poder realizar las actividades necesarias de forma eficiente. Por lo que se refiere a los alumnos, su compromiso con la formación debe ser total. Al ser una oferta de la empresa a sus empleados, algunos pueden tener la tentación de no tomárselo en serio y perjudicar a aquellos que están realmente interesados. La motivación debe ser siempre alta y si algún trabajador no valora lo que se le está ofreciendo es mejor que se vaya a casa.

 

Los empleados que plantean el inglés como unas horitas de clase por semana no llegan nunca a dominar el idioma.  Hay que hacer un esfuerzo dentro y fuera de clase para conseguirlo.  

 

Finalmente, si se quiere enseñar inglés en la empresa y hacerlo en el mismo centro de trabajo, el tiempo de formación no debe ser usado para otros fines. Un programa serio y coherente, promoverá entre los empleados el aprendizaje del inglés como algo necesario, valioso y sobretodo motivador. Para ello, una de las mejores opciones es la elección de profesores nativos con preparación y experiencia para que el momento de las clases sea realmente ameno, divertido y enriquecedor.

 

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