Cómo una traducción barata puede salirte cara

Cómo una traducción barata puede salirte cara

Muchas empresas, especialmente las tiendas online, todavía se resisten a invertir en traducciones de calidad para sus sitios web. Sin embargo, escatimar en este aspecto tan importante puede tener consecuencias catastróficas para tu negocio. Descubre de qué maneras una mala traducción te puede costar cara.

 

Traducir íntegramente y mantener actualizada una página web o una tienda online es complejo y costoso. Por esa razón, muchas empresas continúan optando por la traducción automática que ofrece Google o, peor aún, por traductores low cost que en muchas ocasiones les están estafando. Sin embargo, si tenemos en cuenta todos los costes que una mala traducción puede tener para una empresa, es fácil comprobar que invertir en traducciones de calidad sale mucho más rentable a largo plazo. Y si no lo crees, aquí van algunas consecuencias que puede tener una mala traducción.

 

Hace perder oportunidades

Imagina que estás buscando un distribuidor, un socio comercial o una empresa con la que aliarte en otro país. Lo primero que harás será visitar su página web para conocer un poco mejor la empresa. Desde luego, si su sitio está traducido de forma pésima, incompleta o directamente ininteligible, lo más seguro es que salgas de la página y vayas a buscar otra empresa que parezca más de fiar. Pues lo mismo puede estar ocurriendo con las oportunidades de este tipo que pueden surgir a tu negocio.

 

Te pone en ridículo

A veces los errores de traducción no solo afectan a la imagen de tu empresa, sino que pueden ponerte directamente en ridículo. Las redes sociales como Twitter se han convertido en un foro implacable en el que los usuarios denuncian las traducciones más penosas que encuentran en Internet. Nadie está a salvo: desde el Centro Botín, que el traductor automático convirtió en «Centro del Saqueo«, al Ministerio de Industria que rebautizó a la funcionaria Dolores del Campo como «Pain of Field«.

 

Afecta a las ventas

Por supuesto, la confianza del cliente es lo primero que se resiente cuando llega a una página web cuya traducción no tiene la calidad adecuada. Si la información sobre el producto, la empresa, las condiciones de envío, etc. no está clara, lo más probable es que un usuario de otro país renuncie a comprar en tu tienda online. Además, en el caso de sectores sensibles como las finanzas, seguros, sanidad, etc. los errores de traducción son una de las señales que alertan del llamado phishing.

 

Cómo una traducción barata puede salirte cara

El 90 % de internautas europeos prefiere comprar en webs que estén en su idioma.

 

Perjudica al SEO

¿Has mirado alguna vez cuánto tráfico orgánico recibe tu web? Son las visitas que llegan a tu página a través de los resultados de Google. Normalmente, suponen el 50 % o más del tráfico de un sitio web. Pero, para que los usuarios de otros países te puedan encontrar, tu página o tienda online debe estar bien traducida al idioma correspondiente. De lo contrario, el SEO se verá afectado… ¡y tus visitas también! Lo mismo ocurre con la traducción de las descripciones de las aplicaciones móviles y los vídeos online, que cada vez son más importantes en el marketing multilingüe.

 

Lectura recomendada: Cómo una buena traducción puede mejorar tu SEO

 

Aumenta las reclamaciones

En el caso del comercio electrónico, es especialmente importante que la información de las descripciones de producto en otros idiomas sea correcta y precisa. De lo contrario, puede generar falsas expectativas en los compradores, que se verán decepcionados al recibir un producto o servicio que no corresponde con lo que esperaban. Esto incrementa las reclamaciones y devoluciones, que en el caso de las ventas a otros países tienen un coste elevado por lo que conviene evitarlas si puedes.

 

Dispara los costes de diseño

Un error en un texto web se puede corregir de manera más o menos fácil, pero… ¿qué ocurre con los materiales como banners, infografías, anuncios, embalajes, etc.? Imagina que tu empresa ha contratado un anuncio a toda página en una revista de tu sector para darse a conocer en otro país. Y el mismo día que sale publicado, alguien te dice que los textos están mal traducidos. ¡Un montón de dinero tirado a la basura!

 

Cómo una traducción barata puede salirte cara

Al imprimir este cartel no se dieron cuenta de que el traductor automático fallaba.

 

Daña tu reputación online

Más del 80 % de los internautas consulta las opiniones de los usuarios antes de comprar en Internet. Si la información de tu página web o tienda online no es correcta y ha provocado malas experiencias a los clientes, los usuarios afectados pueden publicar opiniones negativas sobre tu empresa, que luego cuesta mucho corregir. En cambio, un sitio web bien traducido puede generar opiniones positivas y diferenciarte de otros rivales que no se están tomando tan en serio las traducciones.

 

Tiene consecuencias legales

Más allá de las reclamaciones, devoluciones y opiniones negativas, los errores de traducción en tu página web pueden tener serias consecuencias legales. Especialmente en el caso de los contratos online, es fundamental que estén traducidos correctamente, porque si no pueden dar pie a sanciones de las autoridades de consumo o demandas de clientes por ofrecerles información contractual errónea.

 

Infringe el RGPD

Otra de las consecuencias legales de las malas traducciones es el incumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos al que están obligadas a someterse todas las empresas europeas desde el pasado 25 de mayo. Como ya deberías saber, si tu empresa vende en otros países, para recabar el consentimiento expreso de los usuarios estás obligado a traducir toda la información, formularios y documentos relacionados con la protección de datos, y hacerlo de una manera clara y exacta.

 

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Vulnera los derechos de autor

Hablando de normativas europeas, este 2019 empezaremos a ver los efectos de otro reglamento que afecta a todas las empresas de la UE: la directiva de derechos de autor. El objetivo es proteger mejor la propiedad intelectual de las empresas europeas. Gracias a esta regulación, malas prácticas hasta ahora bastante habituales en el e-commerce, como por ejemplo copiar las descripciones de producto de otras tiendas online para ahorrarse el coste de traducirlas, estarán mucho más perseguidas.

 

Te cuesta el triple de dinero

Al final, una mala traducción cuesta el triple: primero, por el precio que pagaste a cambio de un trabajo que no tiene la calidad necesaria; segundo, por los perjuicios que causa a tu empresa; y tercero, porque tarde o temprano tendrás que retirarla y volver a pagar a un traductor profesional para que te entregue un contenido que cumpla los estándares (a veces incluso con recargo si es una traducción urgente). Por tanto, ¿no es más rentable hacer las cosas bien desde el principio y evitar disgustos?

 

¿Confías en las web mal traducidas a tu idioma? ¡Comenta en redes sociales!