Que no te den «gato por liebre» con las traducciones

calidad mínima de las traducciones

Según publica El Economista, tres de cada cinco clientes extranjeros no comprarían en una tienda online que esté mal traducida a su idioma porque les genera desconfianza. Sin embargo, no hace falta buscar mucho en Internet para encontrar todo tipo de webs y documentos espantosamente traducidos. ¿Cómo asegurarte de que te ofrezcan la calidad adecuada en tus traducciones?

 

La finalidad de cualquier traducción es trasladar el contenido y el significado del texto original a la lengua de destino. Cuando este objetivo no se consigue, se trata de una traducción de mala calidad y de un fraude al cliente que la contrata. Como se dice en español, eso es dar «gato por liebre»; una expresión que en inglés equivaldría a «To be sold a pig in a poke» (significa que te venden un cerdo metido en un saco y cuando abres el saco después de haber pagado no es lo que esperabas).

 

Por desgracia, esto sucede bastante a menudo. Las prisas, los presupuestos ajustados y el desconocimiento son los enemigos naturales de una traducción de calidad. En Nativos llevamos muchos años realizando traducciones al inglés. En este tiempo, a menudo hemos tenido que revisar y opinar sobre malas traducciones que nuestros clientes habían realizado internamente o habían encargado al traductor equivocado.

 

Por esa razón, nos gustaría ofrecer algunos consejos para asegurarte de recibir una calidad mínima de las traducciones, sin que eso afecte a los plazos o los costes. Estos consejos abarcan todo el proceso: antes, durante y después de la traducción.

 

Antes de la traducción

El primer paso para asegurar la calidad de la traducción es elegir a un traductor profesional nativo de la lengua materna a la que deseas traducir el texto y con experiencia en el ámbito sobre el que trata el contenido. Solo de esta forma te puedes asegurar de que el traductor entenderá perfectamente el texto de origen, y dominará la terminología y el contexto en el que debe realizarse la traducción, además de lograr trasladar el contenido al registro adecuado de la lengua de destino. Por ejemplo, no es lo mismo el inglés de Reino Unido que el de Estados Unidos, ni traducir para un público general que para un público de empresa o especializado.

 

Acordar un plazo de entrega realista es otro requisito previo para conseguir una traducción de calidad. Las traducciones hechas con prisas suelen contener errores, porque el traductor no tiene tiempo para revisarlas, documentarse sobre la terminología y el sector del cliente, etc. Además, trabajar con plazos de entrega holgados te permite obtener mejores precios, al evitar los recargos de urgencia.

 

Cuando el tiempo apremia y el texto tiene una gran extensión, una solución habitual es dividir el trabajo entre varios traductores. Esto puede ayudar a cumplir el plazo de entrega, pero es inevitable que existan diferencias de estilo, terminología, etc. entre las diferentes partes del documento. De manera que luego se necesitará una revisión exhaustiva para unificar el texto, y eso también requiere un poco de tiempo.

 

Durante la traducción

Para asegurar el mejor resultado al traducir un documento, es recomendable aportar referencias al traductor como por ejemplo materiales similares traducidos anteriormente. Esto permite resolver las dudas más habituales sobre la traducción, estilo, tono, etc. Aún así, es esencial una comunicación fluida entre el traductor y el cliente, que permita responder rápidamente las consultas. El típico «me voy de puente y te dejo esta traducción para que esté lista cuando vuelva» puede provocar que el traductor no tenga con quién resolver las dudas importantes sobre el texto.

 

Por otro lado, conviene recordar que la traducción propiamente dicha solo supone la mitad del trabajo. Como hemos señalado antes, después de traducir el documento es necesario que haya tiempo para realizar un proceso de revisión en varios niveles:

 

  • Ortográfica, tipográfica y gramática: es tan sencillo como pasar el corrector automático al documento para localizar posibles errores en el texto.
  • Comparación con el original: también es preciso contrastar el texto traducido con la fuente para asegurarse de que no se ha perdido nada en la traducción.
  • Revisión de estilo: finalmente, es conveniente realizar una revisión específica para asegurar que el texto sea fluido y suene natural en el idioma de destino.

 

Esta revisión forma parte del trabajo del traductor y generalmente se incluye en la tarifa acordada, ya que el texto entregado no debería contener errores de este tipo.

 

Después de la traducción

Una vez entregada la traducción es muy recomendable realizar una revisión final, que puede hacerse de varias formas según el tiempo y los recursos disponibles:

 

  • Por parte del cliente: si dominas el idioma de destino, conviene que revises el documento para asegurarte de haber conseguido el resultado deseado.
  • Por parte de un corrector externo: en los proyectos más complejos, a menudo vale la pena contratar los servicios de otro profesional nativo del idioma que revise la traducción, para asegurarte de que el traductor original ha elegido las mejores soluciones en los distintos aspectos y niveles del texto traducido.
  • Sobre el diseño final («proof read»): cuando el texto traducido se usará en una página web, catálogo, folleto, manual, etc. es recomendable que el traductor original u otro profesional revise el resultado final. El objetivo es verificar de que la traducción funciona correctamente en el contexto en el que vas a usar el contenido, y que no se han producido errores al maquetar el texto (palabras cortadas, fragmentos omitidos, errores de puntuación, etc.)

 

Siguiendo estas sencillas recomendaciones, puedes asegurarte de obtener una traducción de calidad que cumpla los objetivos deseados y transmita una buena imagen de tu empresa. Lógicamente, conseguir un resultado «perfecto» no es posible, porque la traducción es un proceso creativo que de momento no está al alcance de las máquinas. Y como acostumbra a decirse en nuestra profesión: «una traducción nunca se acaba; simplemente se abandona cuando hay que entregarla».

 

¿No estás seguro de la calidad de las traducciones de tu web o documentación comercial? ¡Consúltanos sin compromiso!