Diferencias entre una revisión y un proofreading

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Revisar una traducción siempre es recomendable para asegurarte de que las traducciones al inglés u otros idiomas que has encargado son correctas. Pero si quieres asegurarte una calidad aún mayor en tus traducciones, es recomendable realizar un proceso de proofreading. Se trata de una revisión llevada a cabo por otro traductor, que corrige los posibles errores que se le hayan podido escapar y acaba de pulir el estilo para conseguir traducciones de la más alta calidad. ¿Sabes cuándo conviene hacerlo?

 

Cuando Apple lanzó el iPhone 7 en Hong Kong, provocó un cachondeo considerable entre los habitantes de esta región china. Resulta que los responsables de marketing de la marca tradujeron literalmente al chino cantonés el eslogan internacional de la campaña de lanzamiento (“This is 7”) tal y como suena en chino (“Esto es el 7”). Sin embargo no se dieron cuenta de que, en el dialecto local, la frase sonaba exactamente igual que la expresión “Esto es un pene”. La traducción era técnicamente correcta, pero no tenía en cuenta el contexto cultural e idiomático de este mercado y eso daba pie a interpretaciones totalmente erróneas sobre el eslogan de la campaña. Algo que podría haberse evitado con un adecuado proceso de “proofreading”.

¿Pero qué significa proofreading? Como ocurre con muchas expresiones del inglés, no existe una traducción exactamente equivalente en español. Antiguamente, el término proofreading se refería a la revisión final que se hacía de un documento antes de mandarlo a imprenta (lo que en español se conoce generalmente como “pruebas de imprenta” o “galeradas”). Sin embargo, hoy en día proofreading tiene un sentido distinto: se refiere a la verificación o corrección de un documento que se realiza después de la traducción por parte de un profesional diferente al traductor. Por lo tanto, a menudo proofreading se traduce directamente como “revisión”, aunque en verdad una revisión no es lo mismo que un proofreading. ¡Veamos las diferencias!

¿Qué es un proofreading y en qué se diferencia de una revisión?

La revisión es una etapa dentro del proceso de traducción que consiste en verificar que el documento está traducido fielmente al original y no contiene errores ortográficos, gramáticos, tipográficos, de formato o de otro tipo. La revisión la lleva a cabo el mismo profesional que ha realizado la traducción y forma parte de los controles de calidad mínimos que son necesarios para entregar una traducción correcta. ¡No es aceptable que una agencia de traducción entregue un texto con faltas! Por supuesto, la revisión debería estar incluida en la tarifa del servicio de traducción al inglés u otros idiomas que contrates. De hecho, los traductores realmente profesionales suelen dedicar casi más tiempo a revisar las traducciones que a hacerlas…

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Generalmente, un proofreading incluye comparar la traducción con el original, corregir errores que se hayan pasado por alto y hacer una revisión de estilo y formato.

En cambio, el proofreading es una evaluación crítica de una traducción realizada por un profesional distinto, con el objetivo de corregir cualquier posible error que haya pasado por alto durante el proceso de revisión. Hay que tener en cuenta que los traductores también son humanos y, después de pasar horas o días trabajando en un texto, pueden perder la objetividad y cometer algún error. Pero además, durante el proceso de proofreading también es habitual realizar una corrección de estilo que asegure una mejor comprensión del texto, así como que la traducción se ajusta fielmente al tono deseado por el cliente.

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Finalmente, el proofreading permite asimismo identificar problemas que no están relacionados directamente con la traducción, pero que podrían hacer que no funcione correctamente. Por ejemplo, porque no se ajusta al contexto cultural o lingüístico en el que se usará el contenido, o porque el texto traducido no encaja adecuadamente con el formato o el diseño del documento (algo bastante habitual por ejemplo en las traducciones del inglés al español, que pueden quedar hasta un 30 % más largas que los originales). Por ese motivo, en general, el proofreading se cobra aparte de la traducción, como veremos más adelante.

Pero antes, detengamos en una cuestión importante…

¿Quién debe hacer el proofreading?

Ahora que ya sabes qué es un proofreading, seguramente entenderás por qué es altamente recomendable que este proceso lo lleve a cabo un traductor distinto al que ha realizado la primera traducción del texto. La razón es fácil de comprender: por muy meticuloso que sea un profesional de la traducción, cuando lleva muchas horas o incluso días trabajando en un mismo documento, puede que se le escape algún error de traducción porque su cerebro ha “automatizado” la lectura. En cambio, si la revisión la hace otro profesional, es más fácil que detecte errores que se le hayan pasado por alto al traductor original, porque el revisor aborda el texto con una mirada “fresca”, sin la saturación propia de quien lleva tiempo trabajando con el mismo.

De hecho, existen profesionales de la traducción que se han especializado en realizar revisiones de traducciones de otros. Se les llama proofreaders y son una figura similar a la de un corrector de textos, muy habitual en los periódicos y editoriales. Al igual que un proofreader, el corrector nunca es el mismo profesional que ha escrito el texto, de hecho su trabajo es solo la corrección. Por supuesto, el proofreader debe tener un alto nivel de dominio del idioma, por esa razón generalmente se trata de traductores nativos de esa lengua, ya que son los más cualificados para garantizar que la traducción sea correcta y natural.

En este sentido, muchas agencias de traducción incluyen en sus servicios una revisión del documento por parte de otro traductor distinto, que asegura una mayor calidad. Esta es una opción deseable en lugar de contratar únicamente la traducción.

Otra posibilidad es encargar el proofreading a otra agencia o traductor, ya que de este modo también te dará su opinión sobre la calidad del texto traducido. Es algo recomendable, por ejemplo, cuando empiezas a trabajar con una nueva agencia de traducción o traductor de inglés y deseas verificar que su trabajo sea de calidad. Lo que no se debería aceptar en ningún caso es que el mismo profesional que ha hecho la traducción lleve a cabo el proofreading, ya que se estaría corrigiendo a sí mismo.

¿Qué tipos de proofreadings existen?

Al igual que existen diferentes tipos de traducciones, en el ámbito de la revisión también podemos encontrarnos diferentes clases de proofreading, en función de cómo se lleven a cabo. Estos son los principales tipos de proofreading que existen:

  • Proofreading bilingüe: el más habitual, lo realiza un profesional que domina la lengua de origen y la de destino. Su función es asegurarse de que la traducción refleja fielmente el contenido y sentido del texto original.
  • Proofreading monolingüe: lo realiza un profesional que solo conoce la lengua de destino. Por lo tanto, se centra únicamente en revisar que el texto es correcto según las normas de su idioma y suena de manera natural.
  • Proofreading de texto: se realiza sobre el texto traducido antes de su maquetación o publicación, para revisar los posibles errores gramáticos, ortográficos, tipográficos, etc. o bien realizar una revisión de estilo.
  • Proofreading de imprenta: se lleva a cabo una vez que el texto traducido se ha maquetado según el diseño original, para verificar que no se han cometido errores y acabar de ajustar los títulos, leyendas de imágenes, etc.

En general, cuando se trata de traducciones de empresa, lo más eficaz es realizar un proofreading bilingüe del documento una vez maquetado, para asegurarte de que todo está correcto y que el texto traducido se ajusta correctamente al diseño. Por ejemplo, si se trata de la traducción de una página web, a menudo lo más eficiente es hacer el proofreading una vez que se han subido al sitio los textos de la versión traducida, para verificar que el texto, banners, botones, etc. están correctos.

¿Cuánto cuesta un proofreading y cuándo hacerlo?

El proofreading o revisión externa de la traducción es un proceso más rápido que la propia traducción, pero también requiere tiempo para hacerlo bien. Por lo general, las tarifas de proofreading suelen ser aproximadamente la mitad que las tarifas de traducción. Por lo tanto, el proofreading encarece el coste de la traducción, pero es muy aconsejable realizar una segunda revisión de este tipo en situaciones especialmente delicadas, como los ejemplos que puedes ver a continuación:

  • Contratos y otros documentos que tienen implicaciones legales.
  • Traducciones de gran volumen en las que han participado varios traductores.
  • Traducciones hechas por profesionales que no son nativos del país o idioma.
  • Traducciones técnicas o especializadas con una terminología muy específica.
  • Traducciones complejas que no ha realizado un experto en la materia.
  • Control de calidad de traducciones que no te inspiran suficiente confianza.
  • Traducciones de páginas web y tiendas onlinecon muchos contenidos.
  • Adaptaciones o actualizaciones de documentos con pequeños cambios.
  • Validación de las primeras traducciones realizadas por un nuevo proveedor.

Ya que hablamos de tarifas, conviene aclarar que un servicio de proofreading en principio no incluye traducir fragmentos de texto que, por cualquier motivo, no se han incluido en la traducción realizada, ni corregir textos procesados mediante la traducción automática. En estos casos, el traductor aplicará una tarifa extra por el trabajo adicional que se requiera.

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¿Cómo realizar un proofreading profesional?

Como hemos comentado antes, lo más recomendable es que el proofreading sea realizado por un traductor distinto al responsable de la traducción original, que puede pertenecer a la misma agencia de traducción o a otra empresa. En cualquier caso, para que el proceso de proofreading resulte eficiente, conviene seguir los pasos que puedes ver a continuación:

  1. Antes de encargar una traducción, conviene informar al traductor de que su trabajo será revisado por otra persona. Eso no debería suponer ningún problema para un traductor profesional de inglés u otras lenguas comunes, ya que se trata de un procedimiento común en las traducciones para empresas, documentos académicos, etc.
  2. Para agilizar el proceso y garantizar que se cumplan los plazos de entrega, es recomendable acordar con el traductor una fecha y hora de entrega de la traducción, e informar de estos detalles al profesional responsable del proofreading para que sepa cuándo podrá empezar a trabajar en la revisión en cuanto el texto esté disponible.
  3. También es aconsejable remitir el documento original para traducir al traductor y al proofreader a la vez. De esta forma, mientras el traductor avanza con la traducción, el proofreader puede familiarizarse con el contenido y contexto del documento, verificar el vocabulario, identificar posibles aspectos problemáticos a revisar, etc.
  4. Durante la traducción, el traductor puede indicar sus dudas o explicar los criterios que ha seguido dejando notas para el proofreader y el cliente. Para ello resulta muy práctico usar un programa de traducción asistida por ordenador (TAO), aunque también se puede hacer mediante comentarios o mensajes a lo largo del texto traducido.
  5. Una vez iniciado el proofreading, el profesional que lo lleva a cabo debe marcar los cambios que realice y explicar las razones de los mismos. En ocasiones, incluso es necesario realizar una traducción inversa o back translation, para mostrar cómo sería en el idioma original la adaptación realizada en el texto por el traductor o el proofreader.
  6. Posteriormente, el proofreader devuelve la traducción revisada con sus comentarios al traductor, junto con las correspondientes notas y explicaciones. El traductor debe aceptar o rechazar los cambios propuestos, indicando a su vez los motivos. Si se trata de un proyecto complejo, puede haber varias rondas de revisiones y verificaciones.

El resultado final debería ser un documento traducido y revisado, con todos los cambios aceptados e implementados, que se entrega “limpio” al cliente. Sin embargo, en ocasiones pueden quedar algunas notas o comentarios fruto de las discusiones entre el traductor y el proofreader. Suelen ser aspectos en los que el cliente debe tomar la decisión final, por ejemplo si conviene dejar en el idioma original algún término, nombre de producto, etc. por política de la empresa o por ser habitual.

Aunque pueda parecer un poco farragoso, un proceso de proofreading bien gestionado es relativamente rápido y eficaz, sobre todo si todos los que participan en el mismo son profesionales con experiencia. A cambio, te asegurarás de recibir traducciones de calidad, revisadas exhaustivamente para asegurar que no se ha perdido nada por el camino, y que suenan 100 % naturales.

¿Necesitas hacer un proofreading de tus traducciones al inglés para verificar que están bien? ¡Consúltanos!