Las mil caras de la traducción audiovisual (2/2)

Las mil caras de la traducción audiovisual (2/2)

traducción audiovisual 2

En la entrega anterior hablamos del doblaje, la subtitulación y las voces superpuestas, de modo que hoy veremos las demás especialidades: la traducción de videojuegos y productos multimedia, el subtitulado para sordos, el rehablado y la audiodescripción.

 

Como ya comentamos, ser traductor audiovisual abarca muchos ámbitos. Aunque en un principio pensemos solo en doblaje y subtitulación, podemos trabajar en encargos muy distintos, desde la traducción de un guion de un anuncio de la teletienda, que habrá que adaptar también para locutarlo después, a la transcripción de un vídeo corporativo que hay que «sacar de oído». Y eso es solo la punta del iceberg.

 

Localización de videojuegos

Sin duda, una de las ramas de la traducción audiovisual que resultan más atractivas es la traducción y localización de videojuegos porque es un sector vibrante con muchas novedades.

 

Hablamos de localización en el caso de videojuegos y de otros productos multimedia porque su adaptación a otro mercado con otra lengua no es solo una tarea de traducción: es «un proceso de creación de un producto que responda a las necesidades y exigencias de los destinatarios potenciales y la cultura de destino», como dice Michael Scholand en este artículo.

 

La traducción de un videojuego va mucho más allá del texto que podemos oír o leer en forma de diálogos, también implica traducir el material que acompaña al producto en sí, como los manuales, instrucciones, etc. Además, es un proceso que implica a muchas personas en las distintas partes del proceso.

 

Subtitulado para personas sordas y con discapacidad auditiva

Si el subtitulado es la mejor opción para disfrutar de un producto audiovisual en el idioma de origen y salvar las barreras de comunicación y culturales, el subtitulado para personas sordas salva las barreras de comunicación también dentro de nuestro idioma para que estas puedan disfrutar de los medios audiovisuales y también de eventos en directo, como pueden ser obras de teatro, conferencias, etc.

 

Además de la transcripción de los diálogos, el subtitulado para sordos incorpora la identificación de los personajes mediante colores, información de los sonidos y de la entonación de los diálogos.
Aquí un ejemplo de la identificación de los personajes mediante colores:

 

subtitulado mediante colores

 

Los elementos con información adicional como pueden ser los sonidos se llaman didascalias. Mar González nos lo explica mejor: «Las didascalias siempre son sustantivos o adjetivos, nunca onomatopeyas o gerundios. Por ejemplo, si llaman a la puerta, se subtitulará (PUERTA) y no (TOC, TOC) o (LLAMAN A LA PUERTA). Aparecería arriba a la derecha y de color azul o rojo sobre fondo blanco porque es información auditiva». Imaginad la capacidad de síntesis y precisión que se necesita para redactar estos subtítulos cuando hay que añadir información adicional. Una tarea nada fácil.

 

Rehablado

Relacionado con los subtítulos para personas sordas encontramos el rehablado (re-speaking), que consiste en producir subtítulos mediante reconocimiento de habla. El subtitulador escucha la voz original de un presentador de noticias o el locutor de un reportaje, por ejemplo, y repite o reformula, según el caso, lo que escucha.
Para esto se usan programas de dictado y el proceso se lleva a cabo como tal, es decir, dictando también los puntos y comas. El rehablado es la mejor opción para hacer subtítulos en directo para sordos, pero también se utiliza para hacer subtitulado en diferido.

 

Audiodescripción

Por último, veamos en qué consiste la audiodescripción, también llamada videodescripción en algunos países. Por audiodescripión entendemos la realización y locución posterior de un texto o guion para informar de lo que ocurre en pantalla —ya sea una película, serie o producto audiovisual en sí—, de los datos visuales de los que no pueden disfrutar por completo las personas con deficiencias visuales.

 

En general, su finalidad es proporcionar información sobre la situación espacial, gestos, actitudes, paisajes, vestuario, etc. En definitiva, la audiodescripción debe aportar los datos necesarios para que la obra audiovisual se comprenda lo más perfectamente posible.

 

Cada vez podemos encontrar más películas y programas audiodescritos en televisión, pero si nunca habéis trasteado el mando a distancia, aquí va un fragmento de Amélie audiodescrito:

¿Qué os ha parecido? ¿Conocíais todas estas ramas? Como veis, ser traductor audiovisual no es nada aburrido con tantas vertientes; siempre se puede ir hasta al infinito y más allá.

 

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