¿Para qué traducir del inglés si todo el mundo sabe?

traducir del inglés a otro idioma

¿Para qué traducir del inglés si todo el mundo sabe?

En nuestros últimos artículos, a menudo hemos subrayado la importancia de mejorar nuestras competencias en inglés, tanto hablado como escrito, así como la necesidad de traducir correctamente al idioma de Shakespeare los documentos que escribimos en nuestro ámbito profesional, ya sea un simple currículum como un presupuesto o un informe de ventas. ¿Qué os parece si le damos la vuelta al asunto y nos fijamos en el otro lado? ¿Qué ocurre con las empresas y profesionales de habla inglesa? ¿Se esfuerzan por hacerse entender en otros idiomas? ¿Deberían hacerlo?

Siendo el inglés la lengua internacionalmente aceptada para hacer tratos en el mundo de los negocios y una de las más útiles en el sector turístico, resulta comprensible que buena parte del colectivo anglosajón considere innecesario el uso de otras lenguas que no sean la suya en un mundo globalizado como el nuestro. Pero detengámonos en algunas cifras, como el número de hablantes de las distintas lenguas en el planeta y en la red, algo que ya apuntábamos en el artículo “Internet, tabla de salvación para lenguas minoritarias”.

En la red, el Inglés es el rey; es el idioma usado en un 55,5% de la páginas web existentes, seguido –aunque a una distancia considerable– por el ruso (6,1%), el alemán (6,0%), el japonés (4,9%) y el castellano (4,6%). No obstante, si nos fijamos en el número de hablantes, el inglés se sitúa en un tercer puesto (5%), por detrás del chino (17%) y el castellano (6%). Está claro que las cifras son cambiantes y evolucionan, pero lo que no cambia es que siempre habrá un porcentaje de personas que se expresará preferentemente en una lengua distinta del inglés y que por lo tanto será más receptiva a los mensajes escritos en su idioma materno. Y aún hay más: del conjunto de internautas, solo una parte sabe el inglés (un 26,8% en 2011, según Internet World Stats).

Dicho de otro modo, trabajando, creando y produciendo contenidos solamente en inglés, estamos dejando de lado a tres cuartas partes de clientes potenciales. Ampliar nuestro alcance es tan simple como traducir productos y contenidos a los dos o tres idiomas más usados, y así propiciar una mayor penetración en el mercado global.

Es probable que pienses en servicios de traducción automatizados en web o aplicaciones con la misma función, y te preguntes si no son ya suficientes para salir del paso. ¿No puede el usuario pedirle a Google que le traduzca la página? ¿Entonces, para que traducirla nosotros? Lógico. Pero, aunque la tecnología mejora a pasos agigantados, año tras año, aún está lejos de la traducción profesional, una traducción hecha por un humano y no una máquina, la que puede ir más allá del estricto sentido literal, adaptarse a una determinada situación comunicativa y abastar todos sus matices.