La prueba del algodón: cómo traducir una web sin errores

La prueba del algodón: cómo traducir una web sin errores

La próxima vez que visites una web o tienda online multidioma, haz la prueba: mientras navegas, cambia entre las diversas lenguas disponibles. ¡Seguro que no tardas en encontrar secciones que faltan por traducir, no están actualizadas y otros errores frecuentes al traducir webs! ¿Te gustaría saber cómo evitarlos?

 

En Nativos hemos participado en numerosos proyectos de traducción de páginas web y tiendas online, por lo que podemos decirte una cosa: crear y mantener una web multidioma es una de las cosas más complicadas que hay. Estamos hartos de ver cómo muchos clientes malgastan su tiempo y dinero cometiendo errores que son fácilmente evitables al traducir una página. ¡Sigue estos pasos para que no te suceda!

 

Prepara un mapa de toda la web

El primer paso para traducir tu página web o tienda online a otro idioma es generar un mapa del sitio. Esto te permitirá saber con exactitud qué contenidos incluye para presupuestar y planificar las traducciones sin olvidarte nada. También evitarás el Error 404 cuando un usuario intenta acceder a un contenido de tu web que no está disponible; además de ofrecer una mala imagen, eso penaliza el SEO de tu página. Puedes generar un mapa de tu sitio fácilmente con herramientas gratuitas como esta.

 

Extrae los contenidos a traducir

Ahora que ya sabes cuántas páginas tiene tu sitio, crea un archivo con los contenidos de cada una. La forma más fácil es copiar y pegar el texto de cada apartado en un documento de Word o texto, pero si tu sitio es grande puedes tardar una eternidad. En ese caso, puedes pedir al diseñador o creador de tu sitio que te descargue los contenidos desde el servidor FTP. Algunos elementos que no debes olvidar son:

-Las imágenes, banners y botones con texto.
-Los textos de los formularios web y el proceso de compra.
-Mensajes automáticos (confirmación, registro, compras, etc.).
-Aviso legal, política de privacidad, condiciones de uso, etc.
-Contenidos del blog y de las redes sociales.
-Palabras clave, etiquetas y otros elementos de SEO.

 

Si no quieres traducirlo todo, elige qué contenidos vas a ofrecer en otro idioma y ajusta el menú de la web o crea una página de aviso para evitar fallos en los enlaces cuando un usuario pulse en un contenido que aún no está disponible en su idioma.

 

Pon los contenidos en un formato adecuado

Antes de encargar la traducción, debes poner los contenidos en un formato que sea práctico para traducir. Los formatos más adecuados son HTML, archivos de texto, Microsoft Word o Excel; en cambio, no son formatos adecuados para traducir los documentos PDF, PowerPoint o archivos de imagen. También puedes usar un programa de traducción asistida como Trados o memoQ (tienes una versión gratis aquí). Estos software tienen la ventaja de que detectan automáticamente las repeticiones en los textos, lo que te evita pagar varias veces por traducir lo mismo.

 

Selecciona a un traductor que ofrezca garantías

En Internet es fácil encontrar agencias de traducción o traductores freelance que prometen resultados fantásticos a precios increíbles y con plazos inverosímiles. ¡Que no te líen! Nuestra recomendación es que busques un traductor nativo de inglés (o el idioma que necesites), con experiencia demostrable en trabajos parecidos. Por el contrario, no te recomendamos recurrir a la traducción automática, las traducciones de crowdsourcing y similares. ¡Como todo en la vida, lo más barato suele salir caro!

 

Haz una prueba de traducción preliminar

Aunque el traductor que hayas seleccionado te inspire confianza, si es la primera vez que trabaja contigo resulta recomendable que hagas una prueba previa. Mándale una muestra representativa del texto de tu web que necesitas traducir (unas 300-500 palabras) para que te la devuelva traducida. Revisa los resultados o encarga una revisión o proofreading a otro profesional para que te dé su opinión. ¡Es mejor tomar precauciones que encontrarte sorpresas cuando el trabajo ya está entregado!

 

Pacta un calendario de entregas

Acuerda con el traductor un calendario para entregar de forma progresiva las traducciones de tu página web. Ten en cuenta que realizar una traducción de calidad requiere tiempo y que un traductor profesional puede traducir unas 2.000 palabras al día con garantías. Si aprietas mucho los plazos, lo más probable es que la traducción tenga errores, que el trabajo se reparta entre varios traductores (con los problemas de coherencia que eso puede suponer) o que acabes pagando un recargo de urgencia.

 

Ofrece contexto y apoyo al traductor

Facilita al traductor toda la información que le pueda ser útil (folletos y catálogos de tu empresa, traducciones anteriores de contenidos de la página web, etc.) También es importante que defináis previamente el tono y estilo de traducción que deseas usar en tu sitio (formal o informal, técnico, divulgativo, etc.) así como el público al que se dirige el sitio (internacional, de un país o región determinados, etc.). Además, ofrece al traductor un teléfono o correo electrónico al que pueda enviar sus dudas.

 

traducir una web sin errores

Antes de subir la versión de tu web traducida a otro idioma, haz una revisión a fondo. ¡Los errores que tú no veas, los verán tus clientes!

 

Revisa los contenidos antes de publicarlos

 A medida que el traductor te vaya entregando los contenidos de tu sitio, revísalos para detectar posibles errores o resolver dudas antes de subirlos a tu sitio web y que los pueda ver todo el mundo. Al revisar las traducciones, procura ser específico, marcando los cambios o dudas en el texto con el modo de control de cambios de Word, insertando notas o añadiendo tus comentarios en otro color (se pierde mucho tiempo intentando entender cambios que se han solicitado por teléfono o vía e-mail).

 

Realiza un control de calidad del sitio traducido

Cuando hayas publicado todos los contenidos traducidos de tu sitio web, haz una inspección final página por página, probando los formularios, descargas, etc. En el control de calidad debes fijarte en la navegación, elementos gráficos, etc. y no tanto en los textos, si ya los has revisado a medida que te los entregaban. Es importante que seas minucioso para asegurarte de que no te has dejado nada o ha habido errores al subir los nuevos textos. Piensa que los problemas que tú no veas y corrijas, los acabará viendo algún cliente y harán que se lleve una mala impresión de tu página.

 

Establece un procedimiento de actualización

Probablemente, cuando acabes la traducción de tu página web ya habrás añadido nuevos contenidos al sitio. Para mantenerlo actualizado, lo mejor es ir anotando los cambios y enviar los nuevos contenidos a traducir periódicamente (cada semana o cada mes) con el fin de poder subir todos los cambios a la vez. Ten en cuenta que, si lo dejas para más adelante, en poco tiempo las versiones en diferentes idiomas de tu sitio dejarán de estar actualizadas y eso puede perjudicar la experiencia del usuario.

 

¿Crees que en general las webs en varios idiomas están bien traducidas o encuentras fallos? ¡Comenta en las redes sociales!