10 razones para no trabajar como autónomo en España

10 razones para no trabajar como autónomo en España

trabajador autónomo

Si has decidido trabajar como traductor autónomo en España, ¡enhorabuena! , estás a punto de empezar una aventura llena de obstáculos que parecen colocados expresamente para que desistas a los pocos meses. Pero no te desanimes, piensa que tendrás el privilegio de trabajar en un sistema donde ser autónomo se convierte en una carrera de supervivencia que sin duda te hará más fuerte. Si buscas buenos motivos para trabajar como autónomo en España,  a continuación te exponemos algunas de las asombrosas experiencias que vas a vivir. Adelante, te invitamos a descubrir el maravilloso mundo de ser autónomo en este país.

1.- Conocerás el miedo

Los autónomos que quieren experimentar el terror no necesitan ir al cine, lo viven a diario. Si eres traductor, jamás sabrás si vas a cobrar de tus clientes. Quizás no les guste como has hecho el trabajo, quieran cambiar cualquier detalle o cambiar el precio en el último minuto. Por si fuera poco, tu cliente puede decidir cambiar de traductor en cualquier momento y sin aviso previo.

 

2.- Pagarás impuestos, sí o sí

El fantástico sistema del IVA en España obliga a cargar en tus facturas el impuesto a tus clientes y a ingresarlo cada tres meses en Hacienda. Si llevas facturado 10.000€, deberás ingresar 2.100€ independientemente de si has cobrado o no las facturas. Así que, después de trabajar como un esclavo, tendrás que pagar esa cantidad aunque no hayas cobrado un céntimo.  Todo ello, al margen del resto de impuestos y las desproporcionadas cuotas a la seguridad social.

 

 

3.- Cobrarás con retraso

En este país existe la mala costumbre de pagar con retraso. Muy poca gente cumple con sus compromisos de pago en la fecha acordada, las excusas para ello son muchas y variadas. Pero el hecho es que si te quejas por ello, seguramente encuentren a otro traductor. Ellos se libran de las quejas  y tú te quedas sin cliente, así de sencillo. ¡Ah!, y sigue pagando tu cuota cada mes aunque no cobres nada.

 

4.-Adiós a los fines de semana

La gran ventaja de ser autónomo es que puedes trabajar cuando quieras. No dependes de jefes que te marquen un horario como los asalariados. Suena fantástico, ¿verdad? Pero entonces empiezan a llegar las exigencias de algunos clientes que te obligan a trabajar en fines de semana o a horas intempestivas para poder cumplir con la entrega.  Cuando eso ocurre a menudo, tu vida personal se desvanece y tienes muchas posibilidades de convertirte en un zombi a expensas de la voluntad de tus clientes.

 

5.- Trabajarás gratis

Ser traductor y tener muchos amigos es un mal negocio. Si ellos saben a lo que te dedicas no tardarán en pedirte algún trabajo de traducción, por supuesto, gratis. Está bien ser amable con los amigos y ayudarles cuando se pueda, pero si esto se convierte en algo habitual, estarás perdiendo tiempo y dinero.

 

6.- Tendrás muchos jefes

Trabajar como autónomo es ser tu propio jefe. Esta gran afirmación debería significar que estás al mando de tu actividad y que tomas todas las decisiones. Sin embargo, cuando tienes una docena de clientes presionando para tener sus traducciones listas para el día siguiente, te das cuenta que tienes más jefes de los que jamás hubieras imaginado.

 

7.- Te obsesionarás con tu trabajo

Tu trabajo consiste en pasar mucho tiempo revisando errores de todo tipo en los textos, dando vueltas y vueltas a las palabras para encontrar la expresión correcta, buscando siempre la mejor traducción de una frase… ¿todo para qué? para que al final del día todos piensen que eres un friqui.

 

8.- Buscarás trabajo permanentemente

Ser autónomo es lo contrario a estabilidad laboral. Te verás en la necesidad constante de buscar nuevos contactos, clientes y proyectos. En cualquier momento, tu mejor cliente puede dejar de serlo y necesitarás encontrar nuevos trabajos. Para ello, prepárate a invertir un tiempo precioso promocionándote en tu blog o en las redes sociales, asistiendo a reuniones y tratando de conocer potenciales nuevos clientes.

 

9.- Adiós a las vacaciones pagadas

Si no trabajas no cobras, y punto. En Julio todos preparan sus vacaciones y dejan los trabajos para Septiembre. En Agosto nadie te envía nada, están en la playa, y en Diciembre, al no quedar nada del presupuesto anual para traducciones, te pedirán que entregues el trabajo, factures en Enero y con suerte cobrarás antes de Pascua. Ser autónomo implica que todo depende de tu trabajo y si tu también quieres irte a descansar al Caribe, deberás concentrar tus ingresos anuales en nueve meses.

 

10.- Ahogarás tus penas en alcohol

No nos engañemos, a los traductores, escritores y autónomos en general les gusta beber. Digamos que es una válvula de escape en esos días en los que las cosas no salen como tenías previsto, o simplemente para celebrar algún éxito o el final de un trabajo. Sea como sea, si eres traductor autónomo, querrás tener siempre cervezas en la nevera. Te harán falta. Eso sí, bebe siempre con moderación.

 

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